Pornichet Sélect

Ayer, martes 27 de abril a las 16:03 de la tarde, crucé la línea de llegada de la Pornichét Sélect. 75 horas de mucha ceñida, poco viento, calmas, corrientes, paisajes increíbles y sobre todo mucho aprendizaje.

Me sacan al agua casi dos horas antes de la salida, ya que somos más de 50 inscritos a remolcar fuera del puerto de Pornichet. Nada más salir izo velas y me pongo a probar velocidad contra otros barcos, estaba aún muy mosqueado por lo sucedido en la Demi-Clé y quería saber si soy igual de rápido que los demás o no. Parece que sí, el gran fallo era el ángulo de los timones. Ceñimos un poco junto con Bert, el belga dueño del otro TipTop que compite en la regata, y algunos Pogo2. Parece que voy muy bien de ángulo y de velocidad. Estoy contento pero aún no me lo termino de creer.

Salida Pornichet Sélect

Hago una salida bastante buena por el lado favorecido de la línea, pero me voy hacia el lado exterior ya que me parecía que había un poco más de viento, en vez de fijarme en los "locales" y los "buenos", que es lo que hay que hacer cuando se navega en un sitio nuevo. Resultado: El bordo era claramente por tierra por una fuerte corriente que hay en la bahía. La verdad es que tenía demasiadas cosas en la cabeza y hasta que no me vi en la mitad de la flota al llegar al paso de la primera boya, no me había percatado de que iba por el lado malo. Estaba feliz haciendo viradas con la gente que había elegido mi opción y viendo que estaba yendo igual de rápido que ellos, que era lo que necesitaba comprobar.

De todas formas en cuanto vi lo que pasaba espabilé y empecé a ir por tierra, pasando bastantes barcos. En poco tiempo estaba peleándome con los Pogo2 de cabeza que era donde quería estar. Además en una regata de 300 millas, la salida es importante, ir delante desde el principio te motiva, pero tenía muy claro que debían pasar muchísimas cosas aún.

Salida de la Demi-Clé

El parte meteorológico no era muy optimista, otra vez me tocaba enfrentarme a calmas y vientos flojos, que en combinación con los pasos entre islas y las corrientes de la marea hacen la navegación bastante complicada. No se trata tan solo de ir hacia un punto y volver, si no de calcular cuándo pasarás por determinado paso complicado y tener pensadas las diferentes opciones para pasarlo.
Con vientos flojos en un barco tan pequeño, hay que colocar todo el peso de lo que llevamos dentro en el sitio adecuado, las velas, la comida, las herramientas, el ancla, material de supervivencia… y además hay que moverse con mucho cuidado. Si se me ocurre caminar de forma normal hasta la proa con mis 100 kilitos, el barco simplemente se para en seco. En una flota tan grande de barcos similares, pararte un par de minutos al realizar un cambio de velas o cualquier otra maniobra supone que todos los que tienes al lado te saquen muchos metros fácilmente, y luego recuperarlos no es nada sencillo. Esto son travesías largas, en solitario, pero son regatas al fin y al cabo y si alguien puede virarte en la proa aunque sea tras dos días de dormir poco y comer mal, no dudes que lo van a hacer.

Tras pasar la boya más al sur del recorrido, frente a Les Sables d'Olonne, no iba muy bien clasificado que digamos. La larga popa de más de 120 millas había sido para mí un aprendizaje constante, viendo cómo los demás trimaban sus barcos y mejorando poco a poco, pero aún así fui de los últimos en rodearla y comenzar a ceñir. 

Esta parte de la regata fue sin duda la mejor para mí, lo que estaba siendo un poco desmotivante dio un giro completo en la ceñida. El viento subió un poco hasta tener unos 12-13 nudos de aparente y ¡que comience el espectáculo! Samsara debió verme la cara triste y decidió alegrarme dejándome ver su potencial. Empezamos a ir mucho más rápido que los demás y ciñendo MUCHO más que ellos. Al principio pensé que deberían haber acortado el recorrido y yo no había visto la bandera del comité al pasar la baliza, porque los de delante se acercaban a tierra en vez de ganar barlovento para pasar la siguiente isla, pero no era eso, la gente se veía obligada a dar muchas viradas y yo iba como un cohete cruzando proas, llegando a la cabeza de la flota de series en menos de una hora. Fue una remontada épica, el comentario de todos mis compañeros al llegar a tierra es "pensábamos que habías puesto el motor".

Pasando las primeras boyas

La segunda noche fue toda de ceñida con bastante viento y visto que eran las condiciones que le gustaban al barco, disfruté sabiendo que mantendría mi buena posición y que incluso podría mejorar más aún. Pero otra vez la caprichosa meteorología nos ponía un obstáculo y la calma que había prevista llegó. A las 7 de la mañana, muy cerca de Belle-Ille, el viento desaparecía por completo, el mar empezaba a calmarse hasta parecer un espejo y comenzaba la parte más dura de la regata. Podía ver como la gente que se encontraba más al sur que yo, más lejos de la costa, iba cogiendo rachitas que no había por tierra y empezaban a caminar poco a poco, quizá a menos de un nudo de velocidad, pero en estas condiciones no único que quieres es moverte hacia donde debes ir, aunque sea a paso de tortuga. El problema en esta zona son las corrientes, cuando parece que estás parado no sólo lo estás, sino que según el GPS estás yendo en dirección opuesta a dos nudos. Finalmente tras 9 horas, a las cinco de la tarde, empieza a soplar una ligera brisa y volvemos a movernos poco a poco. 9 horas de cambios de velas, descanso, comida, música, más cambios de velas intentando aprovechar la más mínima rachita… pero parado sin avanzar ni una milla.

La tercera noche pasó bastante bien, otra vez con viento que llegó a soplar hasta 15 nudos en algún momento, siempre de ceñida, pero ya los barcos estaban bastante desperdigados, cada uno había tirado por un sitio y no veía a nadie alrededor hasta estar a unas 20 millas de la llegada, cuando nos agrupamos un grupo de 9 barcos y empezaba una lucha táctica hasta la llegada. En este grupo se encontraba el otro TipTop y me acababa de virar en la proa bastantes metros más adelante. Además de varios D2, Pogos y algún prototipo rezagado. Seguro que el otro TipTop al verme le pasó por la cabeza lo mismo que a mí - "Tengo que ganar al otro barco". Me lo estaba poniendo difícil ya que cada vez que yo viraba buscando el bordo bueno él me marcaba, y cuando volvía a virar para salir de su desvende igual. Estando tan cerca es relativamente fácil evitar que te pasen si eres el barco de delante, sólo tienes que marcar al de atrás, hacer exactamente lo que haga él y  cuando llegues a la meta normalmente seguirás en la misma posición. Ese fue su fallo cuando escogió seguir marcando a un Pogo2 en vez de seguirme a mí hacia tierra. Al pasar cerca de una boya me di cuenta de la fuerte corriente que había en ese momento en la bahía. Además el viento empezaba a ser muy flojo de nuevo y tenía la corazonada de que por tierra entraría alguna rachita y seguramente rolaría a mi favor.

Reunión de patrones

¡Premio! En la siguiente virada me había puesto muchos metros delante del otro TipTop y muy cerca de otros barcos que había más adelante. Además yo al estar más cerca de tierra tenía ese viento y role que esperaba, que me daba rumbo directo a la llegada mientras que los demás aún deberían virar otra vez. Conseguí pasar a todos los barcos del pelotón excepto al proto 312 Night Fever, que veía como me acercaba peligrosamente, y al Kolibri, un D2 que me dio lucha hasta el final, siguiéndome en el peeling de génova a genaker y luego a spinaker en las últimas 3 millas para no dejarme pasar. Al final entró 30 segundos antes que yo y nada más cruzar la línea le tuve que aplaudir para felicitarle, gesto que agradeció con una sonrisa. Tras tres días y tres noches, tener un final tan apretado contra otro barco y no dejar de luchar hasta el último momento, es simplemente genial.

La clasificación final, 20 de series, justo mitad de tabla. Sinceramente con las condiciones de calmas y la "lotería" que eso supone dependiendo de donde estés en el momento de bajar el viento, está muy bien. Además los objetivos principales han sido cumplidos: Primeras 300 millas de clasificación para la MiniTransat y muchísimo aprendizaje. Y el barco va muy bien, estoy ansioso por tener una regata con viento más constante para ver de una forma más real cuál es mi posición en la flota. Y sobre todo, seguir aprendiendo y disfrutando de cada momento sobre el barco.

Estoy conociendo gente genial con historias increíbles y muchas experiencia y sabiduría que compartir.

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