Nueva etapa

February 15, 2012

He empezado cuatro o cinco versiones de lo que debería ser el "resumen" de la Mini Transat. Nada más llegar a Brasil no hubo tiempo de tranquilidad necesario para ponerse a escribir, además de que todos los sentimientos estaban demasiado recientes. No quería enredarme en detalles ni escribir algo demasiado largo, aunque sé que algunos de vosotros lo hubierais disfrutado.

Ahora con el tiempo que ha pasado desde la llegada, los sentimientos se han condensado. Os podría contar de la emoción de la salida en La Rochelle, rodeado de más de cien barcos de espectadores durante los primeros bordos; los paisajes al pasar Finisterre en calma pero con un mar de fondo enorme pero tranquilo que hacía parecer a mi barco mucho más pequeño aún; la experiencia de cruzar un frente frío, con lluvia y ciñendo, para pasar a tener viento de norte y subir el spi; la ansiedad de toda la flota encalmada durante días frente a Portugal viendo como los cálculos de comida, combustible y sobre todo paciencia, han sido demasiado justos; la llegada a Madeira con más de 20 nudos de popa luchando contra 4 barcos trasluchada a trasluchada después de 10 días de navegación… y con esto solo estoy resumiendo los momentos que más rápido me vienen a la mente de la primera etapa.

Me podría enrollar describiendo la angustia de quedarse sin pila de combustible la primera noche de la segunda etapa, viéndome obligado a llevar el timón durante más de 20 horas al día por 7 u 8 días , para ahorrar batería, navegando bajo nubes y niebla que no permitían que mi panel solar cargara, con toda la electrónica apagada; las roturas de material de la segunda noche al través de Canarias, donde falló el spi medio rajándose el puño de escota, el A5 explotó totalmente al partir una pala de timón bajando olas con más de 30 nudos de viento; el miedo al escuchar por la radio de los compañeros que se retiraban con el mástil partido, averías mayores, rescates varios, sueños rotos; el alarde de valentía o inconsciencia para seguir adelante sin importar todo lo que se llegaran a torcer las cosas; la sensación de pasar más de 5 días sin ver ni oír a nadie en medio del océano a 2.000 millas del puerto más cercano; las planeadas a más de 15 nudos sostenidos en la oscuridad total de la noche con el barco rugiendo como un fórmula uno en cada racha; los chubascos y tormentas de los Doldrums que volcaban el barco dejando el palo contra el agua durante largos minutos; mi primer cruce del Ecuador con celebración a base de cava y jamón ibérico a las 6 de la mañana; el no bajar jamás el ritmo teniendo siempre competidores cerca, superando barcos hasta el último momento; escuchar por la BLU que los primeros ya han llegado a tierra y tener aún 5 días de ceñida de 25 nudos con olas de más de dos metros por delante para que te toque a ti; la visión de los edificios de Salvador tras 24 días solo en el mar; la euforia de cruzar la línea de meta y la emoción de los compañeros a pie de pantalán para darte la bienvenida…

La Mini Transat daría para un libro por sí sola, pero aún entrando en detalles no haría justicia al recuerdo que ha dejado en mí. De todas formas las batallitas irán surgiendo con detalle más adelante, poco a poco, por escrito o cuando nos encontremos y la ocasión lo requiera.

Ahora me encuentro en una etapa muy nueva, con muchos cambios, pero creo que debo estar haciendo buenas elecciones ya que estoy ahora mismo en Falmouth Harbor, en Antigua, preparando el Swan 56 "Clem" para la regata Caribbean 600 que sale el próximo lunes. 600 millas alrededor de 11 exóticas islas del Caribe en condiciones de navegación paradisíacas. Podéis imaginar el contraste de la ola de frío en Europa con el calor que hace por estas latitudes, viento caliente, agua templada y los superveleros más espectaculares del mundo como vecinos de amarre. En teoría vuelvo a España después de la regata a final de mes, pero quiero intentar quedarme por aquí a seguir explorando y aprendiendo. Además es el lugar perfecto para encontrar trabajo en buenos barcos con buenas tripulaciones, o sea que si todo sale bien, que es a lo que el destino me tiene acostumbrado, pronto tendréis más noticias de mis aventuras caribeñas.

Para calentar os adelanto la alineación de lujo que otra vez Amanda Hartley y Jaime Olazábal, los artífices del proyecto Clem, han vuelto a reunir para luchar por la victoria en esta mítica prueba: Jefes de guardia Guillermo Altadill y Pachi Rivero, resto de la tripulación Pedro Amengual (boat captain), Jerome Mainemare, Gonzalo Romagosa, Fernando Pacheco, Juan Cerqueira, Eloy "Peli" Ruiloba, Nacho Alemany, Paco Baquelaine, Waldo, DJ Madden… y fuera de guardia (o sea en todas) Paquito como jefe de intendencia y chef a bordo y Nacho Postigo en el puesto de control de navegación. Otra vez todos los ingredientes necesarios para exprimir al máximo el rendimiento de un barco genial y un objetivo muy claro: el primer puesto. Podéis seguirnos a partir del lunes 20 en el tracking de la regata - http://caribbean600.rorc.org



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Cabrón como vives!!!!!
Yo soy de los que no me importaría que escribieras un libro contando las aventuras de la Transat.
Un abrazo.



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