Nadie dijo que sería fácil

Me parece extraña la tranquilidad que siento. No la entiendo. Hace algún tiempo que noto esta falta de sentimientos, como si me hubieran puesto el corazón en pausa. La cuestión es que no me doy cuenta de que soy así hasta que me sucede algo como lo que ha pasado ahora y veo que sigo tranquilo, impasible… mirando hacia adelante y pensando directamente en cuál es la solución, cuál es el siguiente paso a dar.

Salida Mini Pavois

Miércoles 5 de mayo, nos levantamos muy temprano en el albergue que nos estamos quedando en La Rochelle. Salgo de la ducha y empieza a sonar la alarma de incendios en todo el edificio. No vemos humo pero por si acaso salimos por patas. El encargado del lugar está tranquilo y dice que ha sido una chica que se ha pasado con el vapor de la ducha matutina, o sea que desayunamos y antes de las siete y media estamos ya en el pantalán.

Mini Pavois 2010

Ya es mi tercera regata en un mes, me siento muy cómodo, con el barco preparado, con todo el esquema de lo que tengo que hacer en la cabeza. Recoger los últimos trastos para que el barco vaya con el peso justo, entregar los teléfonos móviles y firmar la salida en la oficina de regatas. Vuelta al barco, sacar las velas que vamos a usar primero, organizar un poco el peso por dentro y ser remolcado fuera del puerto.

Salida Mini Pavois

Hay unos 18 nudos de viento, con rachas de 21, pero aún es temprano por la mañana. La mujer que me está remolcando me pregunta que si voy a poner un rizo cuando me ve subir la mayor, a lo que le contesto muy seguro que no, que voy a ver el viento que hay fuera. Me parece curioso que una señora de casi sesenta años me haga una pregunta así y ponga cara de "este niño no sabe lo que está haciendo". Esta misma tarde me ha comentado Daniel, uno de los encargados de la organización de la regata, que esta señora lleva más de 30 años haciendo regatas en solitario, navegando en Figaro… la cultura náutica en esta parte de Francia no para de sorprenderme, como me dijo el otro día Nacho Ortí "aquí el más tonto hace relojes" y es totalmente cierto. Venimos de España de navegar toda la vida y hacer el cafre con los barcos, pensándonos que sabemos algo, y nada más llegar aquí lo primero que descubrimos es que quizá ahora sea cuando empecemos a aprender. 

Salida Mini Pavois

Pongo un rizo y el solent, navego un poco. El viento ha subido ya a 19 nudos y las rachas son de 23 a 25. La gente empieza a poner dos rizos y algunos protos rizan el génova. Mi barco es más duro para la ceñida y además mi mayor es muy pequeña arriba o sea que decido aguantar así para la ceñida de desmarque. Además luego la regata va a ser de largo o reaching y tampoco el viento es para tanto. 25 nudos en la racha, debería aguantar.

Salida Mini Pavois

Hago la salida un poco tarde porque no he calculado que con este viento tardo más en virar de lo normal, pero aún así estoy a mitad de flota y voy muy rápido. Doy un par de viradas y estoy en el grupito de cabeza tomando la boya. Salimos rumbo a Antioche, es un largo pero la gente está tomándose con calma lo de subir otra vela de proa. De hecho vamos a 9 nudos sólo con mayor rizada y solent, pero yo no me lo pienso, está de espí pequeño. Monto rápido e izo y me separo del grupo, pero los demás empiezan a izar también y empieza la carrera de caballos a 12 y 13 nudos de planeo. Las rachas suben de intensidad, he visto 26 nudos en el anemómetro y me voy un par de veces de orzada, creo que porque llevo demasiada mayor. En una de estas me cuesta demasiado volver al rumbo bueno y el espí pequeño se rompe. Estoy a 7 millas de la salida y ya estoy rompiendo cosas, vaya… lo bajo y sigo sólo con el solent. Estoy viendo a ver qué tal me va así, pero los del grupo de espí se alejan hacia adelante y por detrás se quedan los más cautos que aún no han izado nada. Estoy compitiendo y me gusta correr con el barco, así que no lo pienso y subo el código cero. El barco es mucho más maniobrable y noble ahora, me relajo y disfruto de la velocidad. Estoy justo enfrente del faro de Antioche, después de aquí podemos caer un poco más rumbo directo a Gijón, aunque el routing recomienda seguir yendo altos porque por la mañana el viento girará. Estoy pensando en ir a poner el babyestay para que el palo esté más sujeto y derrepente el genaker se pone a flamear tras oír un golpe seco. Se ha roto la driza, o la roldana del mástil, pienso… pero al mirar hacia arriba me encuentro una imagen que no esperaba. El mástil está partido a la mitad, de cuajo, en dos partes. La parte superior cuelga suspendida de la mayor y las drizas y cables que lleva por dentro. Me apresuro en sacar el solent y el genaker del agua para no romperlos. Estoy a casi 20 millas del puerto, mi VHF no tiene apenas alcance porque la antena que estaba en la punta del palo ahora está a escasos metros de la cubierta. El comité me recibe pero no consigo comunicarme bien con ellos. 

Mástil partido

Con el cacho de palo que queda en pie y el trozo de mayor que aún recibe el viento gracias a los sables forzados, puedo navegar a un través cerrado a 4 nudos de velocidad a un rumbo bastante directo hacia el puerto, o sea que giro y allá voy. Espero que cuando esté cerca del puerto me escuchen con la VHF portátil o si no ya me buscaré la vida y entraré navegando. Cuatro o cinco horas más tarde estoy en la bocana y una zodiac de la organización me está esperando para remolcarme. Una vez dentro del puerto tengo que escalar para intentar bajar la mayor, tras haber descolgado el pedazo de palo que estaba colgando. Como no había forma, tuve que medio descuartizar la mayor, arrancando la relinga y pegando un par de tajos más para poder desmontarla y terminar de sacar el palo. A todas estas, sigo sin sentir ningún tipo de rabia, ni pena, … no sé que debería estar sintiendo, pero estoy totalmente tranquilo. Como si el seguro fuera a pagar todos los daños, que no lo va a hacer por haber sucedido en regata, o si fuera a tocarme la lotería para poder solucionarlo todo con unos cuantos Euros, que tampoco porque no compro.

No soy el único en el puerto, otros amigos están terminando de reparar averías para volver a salir, otros están recogiendo tras haber abandonado, entre ellos otro mástil roto. Nos ayudamos entre nosotros, nos animamos, estas cosas pasan.

Al día siguiente, hoy, me levanto dispuesto a solucionar cosas. Envio un par de e-mails para intentar agilizar el transporte de vuelta a Barcelona, pido un presupuesto para un palo nuevo y desmonto y recojo todos los cabos y velas del barco. Está listo para montar en el remolque y volver a casa en modo de espera al palo nuevo. El problema ahora es que no sé cuándo va a ser ese momento. Me he endeudado bastante con vistas a "amortizar" la inversión consiguiendo las millas necesarias para mi calificación para la Transat 2011, pero resulta que de las más de 1.200 que pensaba sumar, sólo he conseguido 300. Además no solo tengo que pagar aún el transporte de vuelta del barco, la radiobaliza y el GPS nuevos, y tapar el boquete de la tarjeta de crédito utilizada para terminar de equipar el barco con la seguridad y demás… ahora encima tengo que conseguir más de dos mil euros para volver a montar el palo. Esta está siendo una experiencia realmente cara. Aún así, sigo sin sentir nervios, ni inquietud, ni lástima.

Sin palo

Mi proyecto Mini ha sido desde el primer día, mi combustible para vivir. Es un reto, una ilusión, la posibilidad de hacer un sueño realidad con mis propias manos, con mis propias acciones. Se confunden lo verdadero y lo imaginado, cuando derrepente te ves en una línea de salida junto a 40 barcos más, que son 40 personas en busca de un mismo objetivo común, clasificarse para la Mini Transat.

Creo que estoy tranquilo porque el sueño sigue vivo, y estas lecciones me deben servir en muchas dimensiones como navegante y como persona. El sueño sigue vivo, la ilusión intacta. La aventura debe ser así, ofrecernos la oportunidad de superar cualquier tipo de problema. Llegar hasta el final será sencillo, lo complicado será recorrer el camino. Complicado pero apasionante. Nadie dijo que sería fácil.

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