Mirando atrás con la vista hacia delante

Hace exactamente un año os escribía desde mi casa en Barcelona, tras haber abandonado mi primer intento de Calif al haber roto el botalón. Miro atrás y me parece increíble que el tiempo haya pasado tan deprisa. Más increíble aún me parece hacer resumen de todo lo que he vivido y conseguido en este tiempo.

Estoy contento de haber logrado el principal objetivo que me había planteado a principio del año. Parecerá sencillo pero ha requerido compromiso personal y concentración: no parar de entrenar y navegar, caminar cada día aunque sea un paso hacia mi objetivo de la Mini Transat. El invierno pasado fue bastante duro porque sacrifiqué y perdí mucho tiempo esperando buenas condiciones para entrenar. Es una época del año muy dura en Barcelona, la mayoría del tiempo hace demasiado frío, o no hace suficiente viento. Si además contamos con que los días son cortos, llueve mucho y casi todas las veces que pude salir a navegar tuve alguna avería seria que me paró una o dos semanas… en fin, experiencias de las que aprender.

La temporada ha ido sin lugar a dudas a mejor de forma exponencial. Aunque he tenido muchas averías y el aprendizaje en el barco es constante, me encuentro en un punto bastante dulce ahora mismo. El barco está cada vez más equipado y probado y ya he sumado mis 1.000 millas obligatorias, además de 600 millas en regatas clasificatorias. Si todo va bien en semana santa terminaré el Gran Premio de Italia (650 millas a dos) y ya tendré completados los requisitos de la clase para inscribirme en la Transat que sale el 25 de septiembre.

Espero que la rutina de trabajo y aprendizaje continúe el año que viene. Siempre he sido de los de "estudiar en el último momento", o sea que si ya he apretado hasta ahora, este último tramo hasta la salida de La Rochelle tiene la motivación extra de ir contra el calendario.

No pierdo la esperanza de encontrar patrocinadores que me ayuden a pagar esta aventura. Hasta ahora tengo que agradecer sobre todo a Fibra Náutica por su apoyo desde el primer día con todo el tema de pintura y acondicionamiento del barco, a G-SHOCK por cederme su imagen y acompañarme en el camino, a QUANTUM por sus increíbles velas nuevas y reparaciones en tiempo récord para que no me perdiera ningún campeonato y como regalo de reyes anticipado de GILL, a través de Compass Marketing, que será a partir de ahora mi equipación oficial para poder pelearme con el viento y el frío sin sufrir tanto como hasta ahora.

Esto es todo por ahora, muy pronto más imágenes y nuevas aventuras de los entrenamientos a partir de enero junto con Rubén Castells… que se ha tirado al barro y ya tiene su barco (ha comprado un Pogo2) camino a Barcelona.

Feliz navidad a todos y mucha fuerza y constancia para que vuestros proyectos y sueños se cumplan en 2011.

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