El fantasma de la avería

La salida de la Mini Empúries se pospone una hora y media para esperar a que el frente que pasó con mucha lluvia durante la noche avance un poco más hacia el sur, ya que tras el chubasco hay previsión de vientos de hasta 30 nudos y la organización prefiere por seguridad que no nos lo encontremos. Esta hora y pico de retraso nos viene bien a todos para ultimar detalles, pero tenemos muchas ganas de salir y navegar ya.

Nuestro spi grande no es demasiado grande en comparación a los de los demás barcos, en cambio llevamos una mayor nueva muy guapa de la velería Quantum. Nuestra opción de estar delante es precisamente esta popa con viento muy fuerte, intentando aguantar la máxima superficie de vela posible. A la llegada a Menorca el viento empezará a bajar y la situación será más inestable, y ahí empezarán las opciones tácticas y el trabajo duro para hacer andar el barco en todo momento. Por eso la primera noche de popa rápida es importante, para llegar a esa segunda mitad de la regata en buen lugar.

mini empuries

Hacemos una buena salida por el lado de la boya que está un poco favorecido. Salimos con Hugo Ramón a sotavento y otro TipTop a barlovento, pero bastante separados o sea que vamos con viento limpio y bien colocados. Enseguida conseguimos arrancar y llevamos muy buen ángulo y velocidad, tanto que desde sotavento logramos adelantar al otro TipTop y cruzarle la proa. Navegamos con un rizo en la mayor y el foque, hay 16 nudos de viento dentro de la bahía de L'Escala y una ola grande y corta que hace uno de los bordos de la ceñida bastante difícil.

Otra vez vamos concentrados en la velocidad del barco y nos hemos pasado de layline hacia la boya del recorrido costero casi 20 grados. Aún así viramos y tomamos con el grupo de cabeza. Esta primera popa es con 16 nudos de viento aún y la gente que tiene spis más grandes puede ir más directo a la boya y más rápido, pero conseguimos aguantar y montar de nuevo adelantando a otros barcos que han quitado el spi demasiado pronto. Tras un reaching de un par de millas somos de los primeros del grupo en izar de nuevo, pero como aún no ha subido mucho el viento tenemos que ir más orzados que el resto para aguantar el ritmo. Nuestra estrategia es navegar lo más rápido posible, aunque nos separemos lateralmente del grupo, porque sabemos que en breve empezará a subir el viento y podremos empezar a caer mucho planeando rápido, mientras que los demás con sus spis más grandes seguramente no aguanten tan bien.

No han pasado más que un par de horas y ya están aquí los 21-22 nudos de viento que esperábamos, y podemos empezar a caer sufeando olas. La velocidad está constantemente sobre los 10 nudos de corredera y el GPS marca puntas de 15 y 16 nudos. Vamos con toda la mayor y el spi grande y totalmente bajo control. Esto parece el comienzo de una buena remontada disfrutando de la velocidad. 

Sin esperarlo en absoluto, se escucha un "crock" a nuestra espalda. No me lo puedo creer. El timón de barlovento, el que en teoría menos sufre, se ha partido en dos justo debajo del arraigo de la pala. Estamos a tan solo 15 millas de L'Escala y todo iba perfectamente, además es el timón nuevo que hice antes de verano. No puede ser…

Mi primera reacción es seguir adelante con un timón, seguiremos yendo muy rápido aunque quizá haya que ser un poco más conservador con la superficie de vela, pero la realidad es que quedan aún casi 100 millas hasta Menorca y toda una noche con previsión de viento fuerte. Si rompemos el otro timón en medio del canal con 25 nudos de viento de noche, estaremos seguramente en una situación bastante fea y tengamos que disparar la radiobaliza para que nos vengan a buscar. Rubén lo tiene muy claro, tenemos que volver a puerto, y en una regata a dos no puedo obligarle a que se arriesgue. Aunque suponga perder 300 millas más de clasificación.

Tenemos que virar para volver a tierra, pero hay más de 20 nudos de viento y nos quedaría el único timón a barlovento y se saldría del agua. Cambiamos el timón de sitio, comprobando que es una maniobra bastante complicada con estas condiciones. Si tuviera que hacerlo solo sería aún más lento y fatigante. Lo conseguimos y empezamos a navegar de vuelta.

Me da mucha rabia que estas cosas sucedan, sobre todo porque hay muy pocas regatas clasificatorias a las que pueda acudir y cada milla que pierdo por estas averías supone, realmente, un mundo. De todas formas mi calendario continúa igual. La semana que viene saldré a hacer la calificatoria de 1.000 millas, ya he puesto en marcha el timón nuevo y me han confirmado que estará listo a lo largo del miércoles. Además intentaré hacer una reparación con el antiguo, aunque sea muy basta, para poder llevarlo de respeto, aunque lo mejor sería poder hacer dos palas nuevas más resistentes y llevar la original que aún me queda de recambio, pero ahora mismo más que nunca, mi presupuesto está por los subsuelos. Esto es un reto y una aventura verdaderamente solitaria en todos los aspectos, más aún sin ningún apoyo económico. Hay que trabajar mucho más en todos los aspectos del barco, navegar, entrenar y encima organizarse financieramente para soportar este gasto contínuo.

Mi conclusión por suerte sigue siendo la misma. Mientras continúe la ilusión y las ganas, no va a haber avería que me pare. Y os aseguro que de eso hay de sobra.

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