Comienza la temporada 2011

March 2, 2011

30 horas y ya estoy en Altea. Podía haberlo hecho en un par de horas menos, pero me confundo al poner el último waypoint en el GPS y cuando estoy al través del Peñón de Ifach, en Calpe, pienso que queda menos de dos millas, cuando en realidad quedan seis y media.

Rubén y yo salimos de Barcelona a las 11.45 de la mañana del lunes, va a ser su primer entrenamiento nocturno. El parte da de 15 a 20 nudos de viento de norte, que se reforzará por la influencia del Delta del Ebro pasada la plataforma petrolera de Tarragona. Conozco este trayecto porque lo hice el verano pasado con el Trébol para bajar a hacer la regata Calpe-Formentera… pero desde luego no tiene nada que ver hacerlo con el Mini.

Hace buen viento, nunca más de 20 nudos, que me parece perfecto para no romper nada. Lo único molesto es el mar que está bastante desordenado porque los últimos días ha hecho viento más fuerte de poniente y aún quedan las olas. Además no estoy amarinado, el mes pasado hemos navegado mucho, pero en salidas de 4 o 5 horas máximo, y con muchas maniobras y actividad. No es lo mismo poner un rumbo y dejarse bambolear durante horas. Por si acaso me zampo mi querida Biodramina y enseguida me encuentro mejor.

Hago muchas maniobras, cambios de vela de spinaker a genaker, foque, toma de rizos… intento gestionar mi descanso para no fallar. Estoy contento de cómo ha funcionado. A diferencia de en ocasiones pasadas, prefiero tardar media hora o una hora en izar el espi y ponerme a llevar el barco al máximo, para hacerlo descansado y concentrado y aguantar al menos dos horas al timón cada vez. Luego vuelvo a quitar vela para que el piloto automático pueda llevar el barco rápido, configurando y trimando bien las velas no se pierde demasiado. Además, creo que también estoy en muy buena forma física después de dos meses de duro entrenamiento, y también se nota.

El único contratiempo que he tenido ha sido un fallo del equipo de viento, en mitad de la noche, justo en medio de un chubasco unos minutos antes de entrar en la zona de influencia del Delta. Estoy haciendo una mini siesta de 25 minutos y suena la alarma de viento, que marca 65 nudos… obviamente está mal ya que estoy en una sospechosa calma. En lo que tardo en apagar la electrónica para detener el molesto pitido, el viento rola de izquierda a derecha y una fuerte racha tumba el barco. Estoy ágil y en menos de un minuto tengo el segundo rizo montado y el barco navega amurado estribor, dentro de una fuerte racha que no sé ni de dónde viene ni de cuánto sopla, porque el equipo de viento está apagado. Pongo a navegar el barco a rumbo, organizando todo el peso de dentro para estabilizarlo, y cuando está todo medio organizado consigo resetear la electrónica y todo vuelve a funcionar correctamente. Me viene a la cabeza la importancia de tener repuestos, sobre todo el segundo piloto automático que aún tengo que comprar… porque cuando la electrónica falla, o tienes suerte y es una tontería, o la única solución es reemplazar alguna pieza completa.

Cuando estoy a punto de llegar a Altea, consigo hablar por teléfono con Rubén. Aún está bastante atrás, rompió el botalón a media noche y ha venido bastante lento sin poder poner velas de proa.

Comienza la temporada, el programa para estos días es terminar de preparar el barco, el viernes salida de las 200 millas a 2 del CN Altea, Campeonato de España de la Clase Mini. Llegaremos a lo largo del sábado por la tarde-noche, y seguramente el mismo domingo volvamos a zarpar con rumbo norte hacia La Grande Motte, en Francia, para la primera clasificatoria oficial del año. Después de esta, un largo transporte de más de 400 millas a Italia, Talamone, y finalizando en semana santa, el Gran Premio de Italia, 650 millas a 2 con salida y llegada en Génova. Van a ser muchos días en el mar entre competición y traslados, que servirán de entrenamiento y preparación.

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