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Rumbo a San Francisco

August 6, 2015

Después de un mes de crucero por Baja California, disfrutando especialmente de la hospitalidad y las olas increíbles de los Cabos, nos encontramos en San Diego preparando el barco para subir a San Francisco para la Big Boat Series que se celebra este año del 17 al 20 de Septiembre.

Tuvimos una pequeña situación de emergencia en el transporte hacia el norte, debido a la pésima calidad de combustible de IGY Marina en Cabo San Lucas. CUIDADO al repostar allí. Llené tanques dos veces (aproximadamente 2.000 litros en total) y aún teniendo un sistema de filtrado de combustible, fue suficiente para que los 50 litros de más abajo de nuestro day tank se separaran y el motor chupara pura agua y bacteria... lechecita rica de la que te jode bien los inyectores. Me tocó parar en Ensenada y cruzar la frontera a pie para buscar nuevos inyectores en San Diego, los nuestros estaban fritos. Mas vaciar los tanques de combustible nosotros mismos usando la aspiradora y un sinfin de inventos y guarradas gracias a los cuales aún tengo las manos destrozadas de hongos. Qué bonita la vida marinera al límite.

Espero poder terminar los trabajos en San Diego y estar pronto en Sausalito, echo mucho de menos San Francisco, quizá mi ciudad favorita en los EEUU.

El retorno del Rey

May 27, 2015

Y no estoy hablando de la soporífera continuación de la saga de películas del Señor de los Anillos...

Kialoa III is back!!

Desde el pasado mes de enero he estado al cargo de la rehabilitación del histórico barco de regatas que más éxitos acumuló en los 80, incluyendo un record imbatido durante más de 20 años en la Sidney-Hobart.

Próximamente más noticias e imágenes!

Rumbo Asia

June 23, 2013

El traumatólogo afirmó "No he visto jamás a nadie recuperarse de un tobillo roto en tres meses". A pesar de mi tozudez y de las cinco semanas de trabajo de rehabilitación con el equipo de Health & Sport en Tenerife, yo no era una excepción. Cojeaba, el tobillo se me hinchaba (mucho, por cierto) y supongo que esa sensación molesta en la articulación entraba dentro de la categoría de dolor. Sin embargo, tres meses de vacaciones forzosas empezaban a ser excesivos para mi cabeza. 

Este verano cumpliré 30 años, un bonito número que me había propuesto celebrar si era necesario durante lo que durara la estación. Para no sentirme demasiado mal conmigo mismo por tomar una determinación tan salvaje (pasar el verano entre Barcelona, Ibiza y Mallorca buscando trabajo de DJ y liándola lo máximo posible), me puse una condición "lo hago, si no me sale un trabajo impresionante para esta temporada". 

No estoy escribiendo desde Barcelona ni Baleares, o sea que ya os imagináis que algo interesante salió. Para dar más pistas, las casi 24 horas de viaje no le sentaron demasiado bien a mi tobillo, que durante unos días pasó a ser llamado Sr. Sandía por el volumen que consiguió alcanzar. Aterrizo en la isla Malasia de Langkawi para unirme a la tripulación del Swan 68 "Titania". El barco se encuentra fuera del agua para terminar trabajos de preparación y revisión antes de zarpar. El astillero de Bosteds cuenta con unas instalaciones impresionantes, incluyendo dos gigantes hangares y un travelift de 500 toneladas. Además son un astillero especializado en embarcaciones de metal, por lo que hay varios veleros de hierro y aluminio realizando reparaciones. 

Durante mis primeros diez días en la isla salgo bastante poco de la sala de máquinas. Es el primer barco en bastante tiempo en el que no soy el capitán, sino "mate", o segundo de a bordo. O al menos eso creía, ya que nada más llegar se me presenta a todo el mundo como "engineer", lo cual significa que como en la isla la mano de obra especializada no abunda, me toca a mí realizar las revisiones, mantenimientos y reparaciones de motor, generador, aire acondicionado, neveras, fontanería… un poquito de todo. Estoy encantado porque la verdad es que me gusta todo lo relacionado con los sistemas de los barcos, pero no paro de repetir que al que se le ocurriót el diseño y situación de instalaciones deberían darle un premio por borrico. Tras cambiar un par de filtros y tuberías tengo las manos y brazos de arañazos como si me hubiera metido a separar una pelea de tigres de bengala.

Por fin llega el momento de la primera travesía. 1.300 millas desde Langkawi hasta Bali. El plan de ruta inicial sugería una parada en Singapur para repostar, pero una vez calculado los consumos y nuestra capacidad de 1.800 litros de gasoil, consideramos la opción de hacerlo de una vez. La navegación es muy tranquila, prácticamente siempre a motor menos cuando aparece un chubasco típico al estar tan próximos al ecuador, que vienen cargaditos de lluvia y viento. Corriendo a poner uno o dos rizos en la mayor, según lo negra que sea la nube y la pinta que tenga la tormenta en el radar y a disfrutar surfeando hasta que pase la nube y vuelta al calor y motorada. A pesar de la tranquilidad, la capitana, Gina, tiene una buena lista de trabajos pendientes que nos asigna a cada uno para tenernos entretenidos. A mí en concreto me toca lidiar con muchos cambios de filtro de gasoil y limpieza de racor, ya que los dos primeros tanques de gasoil que utilizamos están bastante llenos de porquería. El combustible marino por estas latitudes no pasa muchos controles de calidad parece ser. Sin embargo a pesar detener el sonido del motor ya incorporado en la cabeza, me resulta increíble estar descubriendo esta parte del mundo en barco. Las salidas y puestas de sol y luna son espectaculares. El estrecho de Malacca, el Mar de Java, los encuentros con los pescadores Indonesios en sus pintorescas barcas adornadas, el paisaje plagado de diminutas islas forradas de selva tropical… me están dando lo que necesitaba tras tres meses sin poder navegar. Me he sentido en familia desde el primer día con la nueva tripulación, trabajamos mucho, pero siempre con risas y mucha alegría. Así da gusto. 

Realizamos el cruce del ecuador como manda la tradición, con una visita de Neptuno que bautizó a los tres no iniciados con un suculento porridge, un mejunje de alcohol, cereales, leche y algún resto de rancho que rondaba por la nevera. Brindamos con champán y alguien corrió al baño a ver si el agua giraba en sentido contrario.

Tras mucho motor, muchos cambios de filtros de gasoil (el combustible en Asia es malísimo) y algún chubasco más, llegamos a Bali. Eran las seis de la mañana y nos tomamos con calma la llegada ya que hasta las ocho no podríamos pasar aduanas. Recogimos todo y preparamos para amarrar por fuera del puerto de Benoa, donde se encontraba haciendo lo mismo el Rainbow Warrior de Greenpeace. Me sorprende la cantidad de plástico y basura que hay en el agua, es un problema en toda Indonesia. La cultura local en cuanto a residuos es quemar la basura en cualquier descampado o tirarla al río o al mar. Cuando uno piensa desde Europa en Bali e Indonesia, no es esta la imagen que le viene a uno a la cabeza, pero es algo realmente exagerado. Algunos locales influyentes en el mundodel surf están promoviendo campañas de limpieza de playas y concienciación medioambiental, pero la realidad es que pasarán muchas generaciones hasta que esto pare o comience a mejorar.

Bali me ha sorprendido gratamente en otros muchos sentidos. Ya venía con recomendaciones de amigos que conocían la isla y la capitana ha estado aquí más de seis veces por temporadas, o sea que es fácil comenzar a disfrutar nada más poner un pie en tierra. Aunque yo fui el que se bajó del barco más tarde de toda la tripulación, ya que por todos los problemas de gasoil que habíamos tenido, el agente que se dedica a todos nuestros trámites nos ha conseguido alguien que venga a limpiar los tanques y me toca a mí quedarme con él filtrando el combustible y pringándonos bien de diesel. Por lo menos el personaje en cuestión es un holandés que lleva más de quince años en la isla y no para de entretenerme con historias de sus peripecias en su anterior vida de lujuria y perversión cuando la rupia estaba súper devaluada. Ahora está reformado, hace deporte, ha perdido peso y es un trabajador y atento marido de dos esposas indonesias.

Combinamos el trabajo con el placer, levantándonos cada día a las 6.30-7 de la mañana para ir a surfear antes de comenzar con las listas de trabajo. Y si es posible vemos también la puesta de sol cogiendo olas cada tarde. Después nos vamos a cenar por Seminyak o Sanur antes de repetir el día de la marmota surfera. 

Bali es una isla muy turística, la oferta de hoteles y casas de alquiler es inmensa y para todos los bolsillos. Se puede encontrar una habitación por alrededor de 8 dólares la noche en cama compartida con chinches, o habitaciones en resorts de superlujo desde 300 dólares la noche. Yo para disfrutar de mis días libres he venido a la zona de Canggu a Mote Surfstay (www.motesurfstay.com). Un pequeño hotel de 13 habitaciones inaugurado en enero de este año que es regentado por Mote, español afincado en la isla hace varios años ya. Altamente recomendable por instalaciones, trato, situación y precio. A sólo unos minutos de las playas de Echo Beach, Batu Bolong y Brawa, fuera del barullo de Seminyak y Kuta, pero lo suficientemente cerca para poder hacer incursiones nocturnas. Por ahora mi parada favorita en el pueblo es el warung (restaurante) Canteen, para desayunar después de haber surfeado tempranito. He encontrado muchos españoles por aquí, algunos pasando temporada de dos o tres meses, otros ya instalados y con negocios en la isla, como Graciela y Víctor que fabrican aquí unas camisetas guapísimas de las que no he tenido más remedio que comprar medio catálogo. Su marca es Hollow Barrel y venden en España, no os las perdáis en hollow-barrel.blogspot.com.

Pasamos un fin de semana fondeados en la vecina isla de Nusa Lempongan, donde me sorprendieron las tremendas corrientes de más de 5 nudos que hacían que pareciera que estábamos fondeados en un río, el espectacular buceo con unos arrecifes de coral y vida marina espectaculares, y sin duda la experiencia de nadar con mantas rayas.

 El martes continuamos la ruta, siguiente parada Komodo para bucear y desde ahí rumbo a Fiji con, espero, escala en Nueva Caledonia. Ya haré yo que el routing cuadre para hacer el desvío.

México y rehabilitación

March 19, 2013

 

Hace tiempo que no escribo y no será porque no me hayan pasado cosas. Pero cuando las cosas que le suceden a uno no son del todo agradables, pues tampoco suele apetecer contarlas justo en el momento. Cuando se mira hacia atrás los recuerdos amargos se desvanecen y lo digno de ser recordado queda… y aquí va un poco de lo que han sido los últimos meses.

Hacía tiempo que no me lesionaba. Siempre me he tomado muy en serio la preparación física para evitarlo, pero no me esperaba un accidente tan desafortunado como el que tuve durante unos días de vacaciones en Cabarete, República Dominicana. El pie derecho se me dislocó, posiblemente por una fatiga de la articulación del tobillo, partiendo en tres mi peroné y desgarrando los ligamentos. Como decía bromeando entonces, en un segundo pasé de la playa y las mulatas al hospital y las muletas. Con muy buena suerte conseguí que me pusieran el pie en el sitio y lo inmovilizaran sin agravar demasiado la lesión y con más suerte aún mi gran amigo piloto Fernando, que justo llegaba a Santo Domingo la noche del accidente, me repatrió a España al día siguiente. 

Ya han pasado más de 8 semanas desde que me operaron en Tenerife. Hace menos de dos que me quitaron la escayola y empecé rehabilitación. Otro pequeño guiño del destino: hace ni siquiera tres meses que otro amigo navegante de toda la vida, Airam Rodríguez, junto con el preparador físico del CD Tenerife Ivan Méndez, le plantan cara a la crisis y abren un centro de fisioterapia y preparación física en Santa Cruz - Health & Sport. La misma tarde que me quitan la escayola ya me recibe el fisioterapeuta Javier Isidro para evaluar la lesión, proponer un programa de trabajo y establecer objetivos de recuperación.

El trabajo del traumatólogo en el quirófano es básico, pero si me dejara llevar por lo que me dicen sobre la recuperación estaría llorando. En Health&Sport trabajan con deportistas de alto nivel y tienen experiencia en la más alta competición (Airam es entre otras cosas el entrenador de Bull, regatista olímpico y campeón de copa del mundo). Nuestro cuerpo es nuestra principal herramienta y tanto a nivel de preparación como de rehabilitación, da mucha tranquilidad trabajar con un equipo experimentado que se preocupa por lo que en realidad importa. Es un LUJO contar con este equipo e instalaciones en la isla y desde aquí os recomiendo visitarlo para ver en todo lo que os puede beneficiar sus servicios.

Antes del accidente, las noticias que tuvisteis de mí fueron en San Francisco antes de navidades. Desde allí puse rumbo sur con un Swan 53 que había estado preparando en los astilleros KKMI en Sausalito durante dos meses, con destino el canal de Panamá y Caribe.

Saltamos directamente desde SF a Ensenada, sin hacer la parada que tanta ilusión me hacía en Los Angeles, porque ya íbamos un poco justos de tiempo respecto al programa inicial. La salida de la bahía bajo el Golden Gate fue un poco dura con bastante viento y muchas olas. Justo al salir del puente hacia babor se encuentra el famoso spot de olas gigantes Mavericks y ese día había algunas cometas metidas disfrutando del día que era perfecto para kite o windsurf, más que para comenzar una ruta de crucero. Para cuando conseguimos abrir el rumbo y que el mar nos pillara un poco a favor ya íbamos todos con un buen mareo.

Una vez llegados a Mexico, los trámites en la aduana fueron un poco extraños, te hacen pasar de una ventanilla a otra a pagar tasas y rellenar y presentar documentos. Mucho peor era para los numerosos americanos que por ahí andaban y que se daban cuenta de que los meses previos de preparación en casa y estudio de guías de conversación en español, no sirven para nada ante la burocracia mexicana. Yo en cambio hablando español y por una pequeña propina de veinte dólares conseguí que uno de los chicos de la oficina lo hiciera todo en cinco minutos.
 

En Ensenada coincidimos justo con el rally Baja 1000, o sea que tuvimos un par de días viendo los coches y viviendo el ambiente por el evento. Tras una noche simpática mezclándonos con los lugareños en la taberna Hussongs, continuamos hacia el sur. Nuestra siguiente parada era Bahía Tortugas, lugar del que habíamos oído mucho hablar, ya que es la parada de la regata Baja Jaja. El sitio resultó ser un fondeadero de mala muerte, con un pueblo feo medio abandonado de chabolas. El único servicio "interesante" es una lancha con la que se puede repostar estando fondeado. Un precio de combustible bastante abusivo, la propina obligatoria y luego el intento de vendernos de todo, colas de langostas congeladas, a la hija adolescente de la dueña de un chiringuito playero… Este sitio lleno de yankees cincuentones en escala borrachera tiene que ser digno de una peli de Tarantino.

Seguimos la ruta con muy buen viento, siempre de popa o largo. Siguiente parada Cabo San Lucas. La marina y el pueblo son otra muestra de turismo feo americano al que los Mexicanos se dedican a chupar la sangre sin ningún escrúpulo mientras les anestesian con cerveza y margaritas carísimas. Está bien conocer mundo y parar en sitios de los que "siempre se ha oído hablar" para conocerlos de primera mano, pero creo que éste lo podemos tachar de la lista para siempre. Nos vemos obligados a parar varios días esperando el envío de una pieza. El barco se llena de arena ya que Cabo es la punta sur de Baja California, puro desierto, y hay mucho polvo. Alquilamos un coche para salir de el infierno turístico y descubrimos el pueblo de San José del Cabo, que es un poco más bonito, y descubrimos un par de spots de surf muy guapos que sí merece la pena visitar. 

En cuanto cruzamos hacia el continente el panorama cambia radicalmente. El paisaje desértico cambia por la selva tropical y el viento desaparece. Hacemos una parada técnica en Puerto Vallarta, que dentro de ser turístico, ya es bastante más bonito. Hacemos un poco de turismo y vamos a llegar de rebote a un cenote/jungla donde se grabó la película Depredador.

Tiburón!! 

La siguiente parada, para recoger al armador, es Acapulco. El Club de Yates es impresionante, con una piscina y jacuzzi exterior muy guapos. Por desgracia no podemos quedarnos a explorar un poco. Aunque la gente habla bastante mal de la ciudad, mucha inseguridad y demás, nos quedamos con las ganas. 

Desde aquí hacie el fondeadero de Puerto Escondido. Otro mítico spot de surf que teníamos que ver obligatoriamente. A más al sur vamos, más me gusta todo. El pueblo es pequeño pero con mucho encanto, y se nota que no es la temporada alta, pero que en breve se llenará de turistas surferos de todo el mundo y será muy divertido. Las olas son un poco radicales para mi nivel de surf, rapidísimas y muy cerronas. Aún así algún local le pega bien y como el agua ya está calentita, es divertido remar un poco entre los monstruitos aunque no pille nada.

El último puerto en Mexico es Marina Chahué, un puerto deportivo bastante nuevo cerca del pueblo de Crucecita en la zona denominada Huatulco. En esta marina esperan muchos barcos para cruzar hacia el sur, ya que se encuentra justo al extremo norte del golfo de Tehuantepec, que debido a su situación y particularidades geográficas es normal encontrar vientos de tierra de más de 50 nudos y hay que esperar a momentos puntuales para cruzarlo. En mi caso fue el último puerto además porque por constantes desavenencias con el armador decidimos bajarnos del barco y a otra cosa mariposa.

Fue una lástima no terminar de descubrir América Central desde el Pacífico ni llegar a cruzar el canal de Panamá, pero lo dejo en mi lista de cosas pendientes y sé que en algún momento sucederá en mejores condiciones. Por ahora me quedo recuperándome para poder subirme a un barco pronto y continuar con las aventuras. No quiero desvelar nada más por ahora, pero ya hay planes muy interesantes en el horizonte próximo.

Y con un antiinflamatorio y hielo con el tobillo en alto devuelvo la conexión desde los estudios de Radazul, en Tenerife.

San Francisco

September 11, 2012

El sol sigue saliendo cada mañana. Y como es septiembre, por fin se ve en la bahía de San Francisco, donde el mes de agosto es quizá el menos veraniego de todo el año a causa de la densa niebla que cubre la ciudad casi a diario por el contraste de temperatura entre el frío Pacífico y el cálido interior de la costa.

Miro con el rabillo del ojo hacia atrás y en realidad no ha pasado tanto tiempo en comparación con todas las cosas que he vivido. Este verano está siendo sin duda muy especial y diferente de lo que he hecho hasta ahora.

A mediados de agosto cruzo bajo el Golden Gate con una niebla tan densa que aún estando justo debajo de él, no deja ver sus arcos colgantes. Nada más atravesarlo, giro a babor hacia Sausalito, que es mi base. Los amarres en la ciudad son bastante limitados y las marinas no son tan cómodas como las de este lado del puente. Estamos a tan solo 3 millas de la ciudad por mar, y muy bien conectados con un servicio de ferry en el que puedo montar con mi bici, que es el medio de transporte más cómodo para la ciudad a pesar de sus míticas calles en cuesta, que intento evitar.


Tengo una larga lista de mantenimiento y mejoras para el barco, que comenzamos a poner en marcha en el astillero. Tras una semana hago un paréntesis para poder salir a navegar por la bahía y disfrutar del espectáculo de los catamaranes de ala rígida AC45 que participan en la Americas Cup World Series. No sólo de ellos sino también del espectacular Hydroptére, el barco a vela más rápido del mundo, que con sus 25 metros de manga y sus foils consigue acelerar hasta los 50 nudos volando sobre el agua. Y de fondo cientos de barcos navegando a vela aprovechando los 20 a 25 nudos que la bahía ofrece a diario. En una esquina se celebra el campeonato norteamericano de Melges 24, en la otra un campeonato mundial de 18ft Skiffs. La fama de este lugar para la vela es bien merecida.

A pesar de estar muy entretenido con el programa de navegación y mantenimiento, consigo escapar a ver amigos en la ciudad y explorarla un poco. Al principio el choque de la civilización después de dos meses entre los bosques de Canadá y Alaska, es duro. Pero pronto mi alter ego urbanita toma el control de la situación.

En medio de todo el lío recibo una invitación de boda de una buena amiga, que se casa en medio del desierto de Nevada durante un evento del que había oído hace pocos años, Burning Man. No sé muy bien si se trata de un festival, una romería pagana u otra cosa en medio, pero todo cuadra para poder escaparme unos días a descubrirlo. La experiencia resulta ser una mezcla de supervivencia en medio del desierto, explosión de creatividad, arte, música, expresividad, interacción humana, … mi pequeña aportación al gran circo del desierto es como DJ/cantante/animador en el Lemonade Stand, que es mi campamento base (podéis escuchar algo de lo que sucedió en http://soundcloud.com/djmadden-1/sept-2012-dj-madden-the-1 ).


Vuelta a la ciudad bordeando el famoso lago Tahoe y parada obligatoria a darse un baño para intentar deshacerse del polvo del desierto. Llego a San Francisco el domingo por la noche y el lunes a las 8 de la mañana estoy cruzando el Golden Gate en bici porque es festivo y no hay ferry temprano. Tengo que llegar al St Francis Yacht Club para salir a entrenar para participar en la Rolex Bg Boat Series en el IRC52 Meanie. Es un diseño de Reichel Pugh basado en los TP52, pero optimizado para regatas offshore. El barco es un poco más pesado que los TPs que participan en nuestra clase y es la primera regata que hace con su nuevo armador al timón. La tripulación es un auténtico lujazo. La mitad de tripulantes son neozelandeses que andan por aquí navegando o trabajando en la organización de la Copa América, participando en la regata de 18ft Skiff, y la otra mitad americanos con mucha experiencia y títulos a sus espaldas. Una media de edad bastante joven, campeones del mundo de match race, de vela ligera, … ningún ego, mucho respeto y mucha experiencia. 

La regata no va todo lo bien que esperábamos, con algunos errores tácticos gordos e intentando averiguar el modo de navegar el barco en recorridos inshore. Al final nos conformamos con un cuarto puesto en la clase, pero todos nos alegramos de las nuevas amistades y del gustazo que ha sido navegar en este pepino de barco.

Ahora estoy de nuevo en el astillero intentando avanzar la lista de mejoras y revisiones antes de seguir navegando hacia el sur. En menos de dos semanas espero estar soltando amarras de nuevo.

Alaska

July 28, 2012

Otro verano más. Esta sensación no es nueva. Hace no mucho tiempo no era consciente como lo soy ahora. El tiempo pasaba, yo hacía lo que quería y cada situación era resultado de la anterior. Igual que ahora. La diferencia es que ya han pasado bastantes veranos y desde hace ya unos cuantos me siento dueño de mi destino. Cuando eres joven te dan la vida más o menos masticada, o al menos te cortan el filete. El abanico de posibilidades es más reducido. Al hacernos adultos hay más opciones. Y a medida que aprendo y descubro el mundo que me rodea me doy cuenta de que el límite es mi imaginación. Y si bien los sueños más locos siempre son difíciles de conquistar, sé que dentro de mí hay una fuente de energía capaz de conseguir lo que me proponga.


Mi nueva aventura me ha traído esta vez a las aguas del Pacífico norte, al sureste de Alaska. La naturaleza aquí es muy diferente a la que me tiene acostumbrado el Mediterráneo o el Atlántico. Los bosques y montañas que rodean las aguas por las que navego este mes no se merecen otro calificativo menos que majestuosas. Y aunque ya casi me haya acostumbrado, es espectacular ver ballenas jorobadas, orcas, leones marinos, águilas y cuervos tamaño XXL.

Nunca se hace totalmente de noche. Si miras hacia el oeste siempre hay una luz naranja en el horizonte. A las 3 de la mañana vuelve a comenzar el amanecer y a las 7 de la mañana, hora a la que me despierto a diario, el sol está tan alto ya que siempre tengo la sensación de que se me han pegado las sábanas. Bueno, eso cuando no llueve y se ve el sol, que habrá sido tan solo un cuarto de los días que llevo por aquí. 

Lo reconozco, esto no estaba en mi lista de sitios para visitar. Cuando me propusieron organizar este viaje a bordo de un 53 pies, me hizo mucha ilusión, pero no me esperaba nada de lo que he encontrado. Ha sido como cuando entras al cine sin tener ni idea de qué vas a ver y resulta ser un peliculón.

He visto glaciares. He navegado en campos de hielo tan densos que he temido quedarnos atrapados entre los icebergs con un cambio de viento o corriente. Me he olvidado que llevaba remolcada la zodiac y me he acordado al verla subida encima de una montaña de hielo flotante, por encima de mi cabeza.


He estado en el sitio justo, en el momento preciso, con las condiciones perfectas para deleitarme con la Aurora Boreal danzando como un caleidoscopio sobre mi cabeza. Estaba en el 57 norte dos días después de una explosión solar que enviaba gran radiación a la atmósfera… en una noche totalmente despejada de nubes, que es algo que por aquí es quizá más extraño de por sí que el fenómeno galáctico.


Estoy viviendo una experiencia nueva con sus cosas mejores y peores. Aprender cosas agradables siempre motiva, pero también me estoy viendo forzado a aprender cosas que me están costando más… desde arreglar un sistema de calefacción y aire acondicionado hasta trabajar en equipo y escuchar opiniones, que es una lección que no estaba en el plan de estudios de los últimos años navegando en solitario. 

Echo mucho de menos a mis amigos. Estoy totalmente fuera de mi zona de comodidad. Y se hace muy extraño no haber visto ni a una churri en bikini a estas alturas de julio. Pero está bien. Repetir una y otra vez lo mismo cada año es demasiado fácil y al final pierde encanto. Estar aquí me obliga a ser más dinámico y abierto. Si me despisto las consecuencias son notables, y es muy fácil despistarse en medio de un entorno tan desconocido.

Enfrentarse a tantas novedades es aún más difícil en esta era de comunicación. Poder ver la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos en la tele, las fotos de Bull, Alicia y Airam en internet, recibir tanta información gráfica en tiempo real desde todo el mundo. No sólo de los juegos, sino de mucha gente que aprecio. Me hace sentir nostálgico y con ganas de estar en otro sitio. Pero sé bien por experiencia que la felicidad no está en un lugar ni en una persona, sino dentro de uno mismo. Y lo que más feliz puede hacernos es transmitir energía positiva al entorno que nos rodea en cada momento sin esperar demasiado a cambio. A veces las cosas buenas tardan en llegar, pero siempre llegan. Como la calma después de la tempestad. En ocasiones llegan en abundancia, como un chubasco exagerado que no se espera.


En lo que hasta ahora no he fallado y me siento totalmente bajo control es en la navegación. En estas aguas las mareas son de más de 5 metros y las corrientes de hasta 7 nudos. El viento y las olas me han acompañado prácticamente a diario y los he disfrutado. Quizá antes exageré… no estoy tan lejos ni tan perdido mientras esté en el océano.

Atlantic Cup... go!

May 11, 2012

Por fin esta tarde vuelvo al mar. A las 6 de la tarde EST (6 horas más en España), zarpamos rumbo a Nueva York en Class 40. 15 barcos compitiendo en lo que parece que será un camino largo y no muy rápido, el viento no acompaña los primeros días. A los barcos más antiguos esto nos beneficia, ya que estas condiciones igualan bastante a la flota.

Ha sido un camino complicado llegar hasta aquí. En varias ocasiones me he visto tentado de tirar la toalla e irme a seguir otro camino. Me he sentido solo a veces y la balanza entre cosas buenas y malas siempre ha estado en un equilibrio inestable que me hacía sensible a cualquier situación incómoda. Gracias a buenos consejos de amigos he conseguido tomar distancia y apreciar lo afortunado que soy de poder estar en Estados Unidos, inscrito como co-skipper de la que va a ser una de las mayores regatas de la clase este año. Voy a entrar navegando a NY, uno de mis pequeños fetiches aún insatisfechos. Y es cierto que no voy en el barco más nuevo ni más bonito de la flota, pero estoy aquí y pienso disfrutarlo al máximo. Y el que piense que voy relajado y no pienso en ganar se equivoca. Voy a rascarle hasta la última décima de nudo de velocidad a nuestro cascarón y no voy a regalar nada a nadie. El viento y la suerte harán el resto.

Y es que para terminar con dos de mis frases favoritas:

"Cuando las cosas le van peor, ¡es cuando el valiente tiene más marcha!" - El Chip Prodigioso

"Las cosas en la vida tienen que costar esfuerzo" - Damián

Podéis seguir el tracker y noticias de la regata en www.atlanticcup.org a partir de las 12 de la noche españolas.

Suerte a los rivales… la vais a necesitar ;)

Nueva etapa

February 15, 2012

He empezado cuatro o cinco versiones de lo que debería ser el "resumen" de la Mini Transat. Nada más llegar a Brasil no hubo tiempo de tranquilidad necesario para ponerse a escribir, además de que todos los sentimientos estaban demasiado recientes. No quería enredarme en detalles ni escribir algo demasiado largo, aunque sé que algunos de vosotros lo hubierais disfrutado.

Ahora con el tiempo que ha pasado desde la llegada, los sentimientos se han condensado. Os podría contar de la emoción de la salida en La Rochelle, rodeado de más de cien barcos de espectadores durante los primeros bordos; los paisajes al pasar Finisterre en calma pero con un mar de fondo enorme pero tranquilo que hacía parecer a mi barco mucho más pequeño aún; la experiencia de cruzar un frente frío, con lluvia y ciñendo, para pasar a tener viento de norte y subir el spi; la ansiedad de toda la flota encalmada durante días frente a Portugal viendo como los cálculos de comida, combustible y sobre todo paciencia, han sido demasiado justos; la llegada a Madeira con más de 20 nudos de popa luchando contra 4 barcos trasluchada a trasluchada después de 10 días de navegación… y con esto solo estoy resumiendo los momentos que más rápido me vienen a la mente de la primera etapa.

Me podría enrollar describiendo la angustia de quedarse sin pila de combustible la primera noche de la segunda etapa, viéndome obligado a llevar el timón durante más de 20 horas al día por 7 u 8 días , para ahorrar batería, navegando bajo nubes y niebla que no permitían que mi panel solar cargara, con toda la electrónica apagada; las roturas de material de la segunda noche al través de Canarias, donde falló el spi medio rajándose el puño de escota, el A5 explotó totalmente al partir una pala de timón bajando olas con más de 30 nudos de viento; el miedo al escuchar por la radio de los compañeros que se retiraban con el mástil partido, averías mayores, rescates varios, sueños rotos; el alarde de valentía o inconsciencia para seguir adelante sin importar todo lo que se llegaran a torcer las cosas; la sensación de pasar más de 5 días sin ver ni oír a nadie en medio del océano a 2.000 millas del puerto más cercano; las planeadas a más de 15 nudos sostenidos en la oscuridad total de la noche con el barco rugiendo como un fórmula uno en cada racha; los chubascos y tormentas de los Doldrums que volcaban el barco dejando el palo contra el agua durante largos minutos; mi primer cruce del Ecuador con celebración a base de cava y jamón ibérico a las 6 de la mañana; el no bajar jamás el ritmo teniendo siempre competidores cerca, superando barcos hasta el último momento; escuchar por la BLU que los primeros ya han llegado a tierra y tener aún 5 días de ceñida de 25 nudos con olas de más de dos metros por delante para que te toque a ti; la visión de los edificios de Salvador tras 24 días solo en el mar; la euforia de cruzar la línea de meta y la emoción de los compañeros a pie de pantalán para darte la bienvenida…

La Mini Transat daría para un libro por sí sola, pero aún entrando en detalles no haría justicia al recuerdo que ha dejado en mí. De todas formas las batallitas irán surgiendo con detalle más adelante, poco a poco, por escrito o cuando nos encontremos y la ocasión lo requiera.

Ahora me encuentro en una etapa muy nueva, con muchos cambios, pero creo que debo estar haciendo buenas elecciones ya que estoy ahora mismo en Falmouth Harbor, en Antigua, preparando el Swan 56 "Clem" para la regata Caribbean 600 que sale el próximo lunes. 600 millas alrededor de 11 exóticas islas del Caribe en condiciones de navegación paradisíacas. Podéis imaginar el contraste de la ola de frío en Europa con el calor que hace por estas latitudes, viento caliente, agua templada y los superveleros más espectaculares del mundo como vecinos de amarre. En teoría vuelvo a España después de la regata a final de mes, pero quiero intentar quedarme por aquí a seguir explorando y aprendiendo. Además es el lugar perfecto para encontrar trabajo en buenos barcos con buenas tripulaciones, o sea que si todo sale bien, que es a lo que el destino me tiene acostumbrado, pronto tendréis más noticias de mis aventuras caribeñas.

Para calentar os adelanto la alineación de lujo que otra vez Amanda Hartley y Jaime Olazábal, los artífices del proyecto Clem, han vuelto a reunir para luchar por la victoria en esta mítica prueba: Jefes de guardia Guillermo Altadill y Pachi Rivero, resto de la tripulación Pedro Amengual (boat captain), Jerome Mainemare, Gonzalo Romagosa, Fernando Pacheco, Juan Cerqueira, Eloy "Peli" Ruiloba, Nacho Alemany, Paco Baquelaine, Waldo, DJ Madden… y fuera de guardia (o sea en todas) Paquito como jefe de intendencia y chef a bordo y Nacho Postigo en el puesto de control de navegación. Otra vez todos los ingredientes necesarios para exprimir al máximo el rendimiento de un barco genial y un objetivo muy claro: el primer puesto. Podéis seguirnos a partir del lunes 20 en el tracking de la regata - http://caribbean600.rorc.org



Reto superado

November 13, 2011

El barco ya está desmontado, listo para subir al carguero y volver a Europa. No quiero ponerme a escribir de la experiencia que han sido estos 34 días en el mar hasta que vuelva a casa y está tranquilo, con todo atrás y los sentimientos hayan reposado un poco.

Dicen que ha sido la edición más dura de la Mini Transat desde que viene a Brasil, hace 15 años. Yo doy fé de ello, aunque no había participado antes, ha sido mucho más que una regata para mí. Ha sido un auténtico reto físico y mental en el que me he demostrado a mí mismo lo bien preparado que estaba y además he aprendido mucho de mí, del mar y de cómo navegar.

Ha sido lo más duro y difícil que he hecho en mi vida. De todas formas han pasado ya cuatro o cinco días desde que llegué, y es una pena lo rápido que se nos "olvida" lo que hemos vivido. Los recuerdos están aún ahí en la memoria, y seguramente queden para siempre, pero la sensación del primer día tras pisar tierra ya no está. Era como tener superpoderes, sentí que si había llegado hasta aquí, cualquier cosa que me propusiera en adelante sería posible.

Hay mucho que contar, tanto de la navegación, las dificultades y averías, las duras condiciones de la meteorología, lo que llega a sufrir el barco y uno mismo. Dentro de poco con calma podré editar todo el material que he filmado en el camino y os relataré la experiencia con más detalle. Por ahora sólo quiero disfrutar de la conquista y el sueño realizado.

Llegar y poder ver todas las muestras de apoyo, mensajes, el seguimiento que he tenido, notas de prensa, comentarios... ha sido la mejor recompensa a este gran esfuerzo de tres años que ha culminado con la llegada a Brasil. Espero que todos los que me habéis seguido hasta aquí con tanta ilusión, continuéis a mi lado en mis futuros proyectos. Sobre todo espero que la pasión que ha despertado mi proyecto en vosotros, la consigáis enfocar en vuestros propios objetivos para que se hagan realidad.

Quiero felicitar de todo corazón a todos los que han conseguido llegar hasta el final y también no olvido a los que por averías graves, enfermedad o accidentes no han podido llegar a la meta, porque todos ellos han demostrado ser auténticos super hombres y mujeres con cualidades marinas excepcionales.

El día de la entrega de trofeos nos dieron a cada uno un diploma de "IRON SKIPPER", Patrón de Hierro, que acreditaba nuestra aventura. Eolo y Poseidón firmaban autorizándonos a cruzar cualquier tormenta. Siempre lo habíamos hecho sin permiso, esta vez ha sido especialmente duro y seguramente los dioses lo han visto y empiezan a dudar si están tan por encima de los humanos como pensaban.

Gracias

September 25, 2011

Me cuesta mucho ponerme a escribir a tan poco de la salida, pero os lo debo.

Todo el día ha sido para mí y para todos los demás bastante durillo. A ratos te encuentras bien, pero derrepente surge un sudor frío por todo el cuerpo y un pequeño escalofrío te recorre de los pies a la cabeza. Son nervios y adrenalina provocados por el montaje que hay alrededor de nuestra salida. Seguramente este último día sería más fácil si no hubiera público, ni amigos despidiéndonos, ni gente que no conocemos pero que sí que nos conoce a nosotros y nos sigue casi como si fuéramos a salir hacia Marte en una nave espacial. Sería más fácil pero no sería la Mini Transat.

He visto en el pantalán sonrisas, choques de mano, besos, abrazos, alguna lágrima, caras serias... un auténtico cóctel de emociones humanas. Mi teléfono ha estado sonando todo el día, llamadas y mensajes, a cuya mayoría no he podido responder. Todos los participantes estamos exactamente igual, pensando en el momento en que den la salida, pasemos la primera boya de recorrido y podamos poner proa al faro de Antioche y de ahí a vivir el sueño que nos ha tenido obsesionados los últimos años.

La meteorología no se muestra nada favorable en esta ocasión, salida complicada con calmas y vientos inestables en el Golfo de Vizcaya, después una dura ceñida a lo largo de Portugal y si tenemos mucha suerte, un frente frío que al pasar, después de dejarnos mojados y bien revueltos, quizá traiga algo de viento a favor para llevarnos a Madeira. Mientras todo esto sucede habrán de pasar por lo menos 10 días, cuando lo "normal" es completar esta primera etapa en máximo una semana.

Venís absolutamente todos conmigo. No hace falta que os nombre, hoy no. Durante todo el tiempo que ha durado la preparación has estado a mi lado, me has ayudado, has sufrido con mis problemas, has reído con mis tonterías y has celebrado mis éxitos con más alegría incluso que yo. Me has dado fuerza para llegar hasta aquí, energía que en muchas ocasiones habría sido imposible sacar de dentro de mí. Os pertenece una parte de esta historia que sin vosotros no hubiera sido igual, quizá tampoco posible.

Gracias amigos, nos vemos dentro de más de 1.000 millas.

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